7 de marzo de 2016

Siempre música

No sé qué tienes. No sé cómo lo haces. No sé si todas las teorías conspiranoicas de frecuencias, Gaia, el 432Hz o qué.

Sí sé que contigo puedo sentir cómo mi alma vibra. Como se cura poco a poco. Como las heridas se cubren con un bálsamo suave, sin olor, sin color, sin sabor, sin textura, pero muy muy real.

Cómo con cada nota, cada acorde, cada sonido que languidece o resuena vibrante, los colores cambian. Cómo una voz tersa, o vibrante, o llena, o plena, consigue transportarme y trasponerme, postrarme ante la realidad de que en realidad, nada es tan malo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario