15 de enero de 2022

Hebras doradas

Encontrar el punto exacto, el fino equilibrio en la cuerda floja para no estar encima y a la vez estar presente es poco menos que una hazaña. Hartos, exhaustos de tanto trabajo personal que a veces es tan poco satisfactorio, tienes que recordarte que la vida son dos pasos para delante y uno hacia atrás, y sienta peor ese paso hacia atrás que todos los que puedas dar hacia delante. 

Las piezas del puzzle encajan, y al encajar rellenan el vacío que ni siquiera éramos conscientes que habíamos llenado durante tanto tiempo de dudas, incertidumbre, miedo, soledad, lágrimas, cafeína, pensamientos recurrentes, fantasías delirantes y nicotina.

Simplemente dejaré que salga todo fuera y vaciarme
Prueba de estilo, autoterapia, vómito tranquilo interminable
Mente vacía, manos abiertas, solo un balanceo, un dulce baile
Caderas ajenas de ojos cerrados, morbo aséptico, carne con carne

En un mundo eminentemente hipersexualizado, es demasiado fácil camuflarse y perderse entre un millón de almas que buscan sosiego y un rato de olvidarse de sus propias vidas. Es fácil permanecer en el anonimato y huir, como gato mojado, de cualquier tipo de vínculo emocional que haga tambalearse la frágil (y ficticia) estabilidad en la que te has establecido. 

«I like sitting with your like this.
I've been alone for a long time. I got so used to the loneliness I forgot what it was like.
To be with someone. To sit with someone and hold hands.»
(CODE RED, N.R. Walker)

De pronto aparece un nuevo vínculo, resplandeciente hasta cegarte, que te impide hasta verlo con claridad. Y ver cómo todas las hebras rojas y marchitas, tensas, de alambre de espino empiezan a perder su brillo, su dureza, su sustancia y desaparecen.

Esta mañana no tengo suficientes fuerzas para poder mostrarte las densidades de mis infiernos ni mi cielo abierto a media tarde.
Hoy me declaro a su señoría de todos mis delitos el culpable; mi lucha es dejar de imaginarme que cada paso es el más importante...
Que toda ambición arroje buena sombra, que no haya buena mañana... solo aquí y ahora
Que a toda verdad demos la bienvenida... Que lo demás ya no importa

Cuando dejas de medir al contrario con la misma vara que te estás midiendo tú, y dejas de presuponer para empezar a escuchar, descubres que a lo mejor no estás tan solo en tu espiral de dudas y miedos. No has dejado claro las señales. Y en el medio de tu vorágine de egocentrismo, intentando entender más allá de las palabras, más allá de los hechos, más allá de los gestos, no te has preocupado de lo que decían tus palabras, tus hechos y tus gestos. Y has proyectado la imagen que no era.

G A Bm G D A D

Por eso una simple frase, un par de huevos (con patatas, siempre) y una sencilla melodía encierran mucho más significado que todas las verborreas incontinentes del mundo. Una honda calada de un cigarro que sé que odias, una mirada esquiva porque no me atrevo a afrontar la respuesta que ya me has dicho, pero que quieres que se verbalice. 

Dejaré mi mitad oscura en duermevela y a mi otra mitad la haré dueña y señora de mis fiestas
Amaneceré como una nueva versión de humano para compensar a este cuerpo poco y mal usado

¿Lo estaré imaginando todo? Sé que no.

Que alguien me recuerde cuando me despierte dónde deposité mi otra parte
Que al alba encendido y al calor perdido, separado soy materia inerte...

 



11 de octubre de 2021

Llega el frío (Intimate edition)

Llega el frío. Winter is coming. Me pregunto si el frío derribará algunas de las barreras que se interponen entre nosotros.

Mientras veo amanecer rodeado de felinos con la única compañía de una taza de café, me pregunto cómo será cuando lleguen las mañanas lánguidas acurrucados, el despertar por turnos, el café esperándote (porque ambos sabemos que yo me despertaré antes). Me pregunto cómo nos apañaremos con dos gatos para no pisarnos entre todos y acabar en una feria de zarpazos.

Qué bello ver amanecer, qué lúcido me siento
La noche ha sido larga y por momentos pensé que no acababa... Tenía tanto miedo
En la refracción astral, mi sistema vascular recupera su pulso;
Mi mente se calma como se calma el viento

Me pregunto cómo serán las siestas de invierno después de una copiosa comida de cosas. Me pregunto cómo serán tus ronquidos, me pregunto cómo llevarás los míos. Me pregunto cómo te gusta el chocolate caliente, qué tipo de té tomarás cuando no quepa más café en el cuerpo. Me pregunto cómo reaccionaremos ante la navidad. Me pregunto qué parte del cocido te comes antes. Me pregunto cómo dejaremos atrás la rutina del verano y el otoño y generaremos una nueva rutina que llegue al invierno y a la primavera. ¿Será igual de fácil?

Yo te abro la puerta, queda cerveza en la nevera;
siento tener toda la casa del revés, pero ya no te esperaba y
creo que eres el fin del bloqueo en mi cabeza: siento que tengo la certeza (por una vez)

Me pregunto cuándo y a dónde viajaremos, y si te gustará más el lado de la cama que de a la ventana o a la pared (ojo, la ventana es mía, no es negociable). Me pregunto si te gusta asar castañas en la chimenea o eres más de patata. Me pregunto si te gustará Rascafría. Me pregunto cómo reconoceré tu figura, tu sonrisa, tus ojos, cuando estén ocultos por bufanda y abrigo y gorro y guantes.

Y aunque hace tiempo que me siento disperso y no consigo despegar,
yo presiento que algo se mueve, que es el momento, que ya no vamos a mirar atrás

Que el huracán derivará en aguacero, y el aguacero empezará a agonizar
Y volverá la bonanza y el fin del silencio, aquel silencio que rompía todo sin aspavientos
Que nos hundió en la oscuridad

Me pregunto muchas cosas que mi mente racional quiere responder ya y mi corazón, mi alma, todas las constelaciones y el universo me dicen que ya sé la respuesta.

Y es precisamente ahora cuando todo andaba mal 
cuando todos los problemas se agolpaban sin parar
Es precisamente ahora cuando apareces tú y la luz del sol
Entra en mi vida sin temor


 

22 de septiembre de 2021

Llega el frío.

- Llega el frío, y no me gusta.

- Contra el frío te puedes abrigar... contra el calor te tienes que joder. 

Contra el frío puedes utilizar guantes, gorro, bufanda, abrigo, jersey, sudadera, chaqueta, y miles y miles de capas de ropa. Pero el frío trae cosas.

Llegan los guisos, las sopas, el café calentito y el té de jengibre, vainilla y naranja. Llegan los días de lluvia con música tranquila y un libro, las películas y la luz anaranjada de las farolas. Llega el bokeh automático en las ventanas del coche, y de casa. Llegan los calcetines gordotes de algodón, el olor a chimenea, el calor seco de los radiadores y el sonido rítmico de los coches de fondo tras las ventanas que han estado todo el verano abiertas. 

Llegan los tonos ocres, naranjas, cálidos y seguros. Llegarán los abrazos bajo la manta, las mañanas de sábado y de domingo, las tostadas con tomate o aguacate, los churros con chocolate y el cocido a mediodía.

Llegarán las galletas de jengibre, las siestas arropado(s), los atardeceres larguísimos donde la lluvia deja paso a espectáculos increíbles en esa combinación imposible de naranjas, grises y rosas. Llegarán las bufandas de dos vueltas, las botas de montaña y urbanas y los aborregamientos. 

Que aburrida esta tarde tan gris, no apetece salir, llueve ahí fuera;
el verano pasó como un rayo de luz montado en bicicleta...
Hoy no hay nada que hacer, que escuchar ni que ver: una tarde cualquiera..
El otoño llegó con su alfombra marrón tendida en las aceras...

Y el teléfono suena por fin, dos amigos y un plan para mí y además una amiga que quiere también venir.
Una partida de Risk, un trivial, un parchís; conquistaré tu país, montones de preguntas sobre ti
Mezclar tus fichas con las mías, bajo la mesa tramposas tus caricias...
Llegarán los gatos acurrucados contra ti durante las noches donde el viento sopla y el frío amenaza con colarse por la ventana pero no llega nunca, porque dentro de ti arde lo que ahora es una hoguera, y empezó como una llamita en el fondo de una cueva húmeda, oscura y gris. 

Llega y pasa Mabón, llegará y pasará Samhain, y recordarás que las tres llamas de Imbolc que encendiste con muy poquita fe pero muchas ganas de avanzar han iluminado, hasta ahora, tu camino. Y seguirán haciéndolo.

Llega la lluvia y el frío. Las noches largas. Los malos augurios.

Pero tú, en esta ocasión, estás en tu refugio. 

eres tu refugio.

Y aquella tarde tan gris se llenó de color: nos hicimos amigos.
Y el invierno pasamos pidiendo objetivo, estrategia, respuesta y quesito...
Después llegaron las citas, los parques, los cines, quedar como amigos.
Y en primavera lancé mis dados, salieron sises y nos besamos...
Y ahora en tardes así nos juntamos los cuatro, llamamos a amigos recién separados
y en un periquete les vemos casados...
Una partida de Risk, un trivial, un parchís; conquistaré tu país, montones de preguntas sobre ti
Mezclar tus fichas con las mías, bajo la mesa tramposas tus caricias...

 


19 de agosto de 2021

On the road (2)

 Diría que es la incertidumbre de la distancia, pero realmente es la incertidumbre de la vida. Lo que me está comiendo por dentro es lo que todo el mundo entiende como sano y normal; lo que yo mismo entiendo como sano y normal cuando no estoy absolutamente poseído por el miedo a volver a un agujero negro de vacío emocional y existencia autómata.

Yo no quiero controlarlo todo, y a la vez entiendo que es el único modo de poder tener algo de control sobre lo que siento, pienso o vivo. Es una ilusión ficticia de poder sobre las circunstancias, que a la vez me producen desazón por parecerme a los demás que intentaron controlar y apagar mi luz.

A veces el mundo me atrapa
Siento como todo se derrumba delante de mí
Y no puedo hacer nada y delante de mí
Y no puedo hacer nada...

Como en mi sueño, la misma corriente que me levanta y me agita juguetona entre olas cristalinas es la corriente que me empuja y me aleja de todo lo conocido. Me ahoga. Me lleva al fondo. Y aunque el sol brilla fuerte por encima de mí y sé que no hay nada que temer, una corriente interna, un mar en calma que no está calmado a la vez me produce un pavor inmenso.

Y grito. Y me busco. Y te busco. Y me busco. Y solo hay silencio.

Como en mi sueño, las calles vacías y llenas de lluvia por las que camino con dificultad, entre edificios vacíos, lejos de todo, lejos de mí, lejos de ti, con la incertidumbre de estar a salvo, con la incertidumbre de que estés a salvo, hasta una estación de metro en un lugar donde no tiene que estar, con una valla que no puedo saltar, con un torno que no puedo salvar. Y lo salvo. Y llego a ti. Y tú estás. Y no estás solo. Y no estás, sólo.

Solamente parar a tomar un poco de
Aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire... Aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire

La distancia siempre ha sido un gran inconveniente para todo, y parece que el más profundo de mis miedos, la distancia y el tiempo, las ganas de pensar, la pausa en el sueño, pudieran estar cumpliendo su maldita profecía. No tengo claro todavía cual era el juego y una parte de mí, la peor de todas, me susurra que pudiera haberse terminado. A la vez que me susurra que no le haga caso. Y yo no sé a qué parte tengo que hacer caso, porque mi instinto se camufla en sombra, y mi sombra se camufla en presagio. 

A veces el mundo me atrapa
Siento como todo se derrumba delante de mí
Y no puedo hacer nada y delante de mí
Y no puedo hacer nada...

Lo único que tenemos a nuestro favor y en contra es el tiempo. Tiempo que quiero que pase y tiempo que no quiero que transcurra. Tiempo contigo y tiempo sin ti.

Mientras arreglo espaldas, huesos, corazones ajenos, siento que el mío se desboca y queda fuera de control. 

Y acabar esta canción es el principio del camino, ahora todo lo que queda es
Pararse a tomar un poco de aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire... Aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire



11 de agosto de 2021

Cuando caigan las estrellas

Antes del frío, levanta las velas. Guarda en tu falda los granos de arroz
Y haz ceremonias de luna llena... Antes del frío, lánzamelos

Cuida este vals que tenemos en vena; cuida del baile y riega el salón.
Lleva la barca hasta la albufera y pon el verano en un mostrador

La quietud de la noche de verano es un gozo que olvidamos demasiado pronto, en cuanto el aire se torna afilado y dejamos de sentir la necesidad de expandirnos hacia arriba, en un mar de estrellas eterno e inmutable.

Las noches de verano siempre han guardado magia y buenos recuerdos para mí. A pesar de que en muchas de ellas iba en dirección equivocada, con la gente equivocada, con el pensamiento equivocado, con el state of mind equivocado. Pero algo en el aire pesado y vibrante vibra conmigo, y me dan ganas de vivir. 

Desde aquellas noches locas corriendo por la ciudad, a las noches por el campo, a las noches de playa, a las noches de autovía. Al silencio y al ruido, al bullicio y a la calma, a la quietud y a la ansiedad. 

Las noches de verano siempre han guardado magia y buenos recuerdos para mí. 

Y que San Juan no nos queme en su hoguera cuando descubra quién la saltó
Y eso que, muchas de esas noches, yo estaba pero no estaba. Muchas noches en lugares equivocados, con personas equivocadas, donde no se apreciaba mi presencia. Donde no la apreciaba ni yo. Gente echando de menos a otra gente y obviando la presente. Gente haciéndote un hueco a regañadientes. Gente ausente. Gente esquivando. Gente que no estaba. Gente que no estuvo. Gente que no estará.

Y cuando caen las estrellas, caen para todos, no solo para mí. 

Deja el equipaje en la ribera para verte como quieres que te vea
Deja el equipaje en la ribera y quémalo

Pero esta noche fue diferente, porque yo quería estar, y resultó que tú querías estar también. Tus ojos, tu vibración, tu gesto, tu tacto cuando te dije que querría ver las Perseidas, y además contigo, me dijeron que tú también querrías ver las Perseidas, y conmigo. Es cierto que vivimos tiempos raros. Es cierto que estamos raros. Pero no estamos rancios. No estamos caducos. No tenemos fecha, porque no tenemos principio ni final.

Haz que este baile merezca la pena, yo haré lo propio con esta canción
Y si al final no hay más que comedia deja que el río nos lleve a los dos
Y que San Juan no nos queme en su hoguera ni haga de esto un negocio menor...

Cruza los dedos por mí, y antes de que vuelva a mirar busca el viento a favor

Y aunque el viento no estuviera a favor, aunque todos los hados se pusieran en mi contra, tu calma, tu voz, tu presencia mitigó todo aquello que no nos era propicio. Aunque se atascara la carretera, aunque el coche decidiera rebelarse, aunque los rayos amenazaran, hubo Perseidas

Porque sin importar si es sur-sureste o nor-noroeste, sin importar si hay contaminación lumínica, lo que sí estaba presente era tu calor abrazándome, cuando inquietamente cómodo se convirtió en cómodamente contento y no te hicieron falta palabras para decirme que tú también. 

Cuando lo más importante de todo se convirtió en lo único existente en ese momento y ni los miedos más profundos pudieron arrebatarme ese momento contigo. Y cuando confirmaste que, para ti, lo más importante es que ese momento era conmigo, el cielo y mi pecho explotaron juntos en un millón de estrellas más.

Y deja el equipaje en la ribera para verte como quieres que te vea
Sabes que todo está bien... No hay error

Estamos fuera, muy fuera de la zona de confort que era de todo menos confortable. Vamos de oído, y mi mayor miedo ahora mismo es que mi oído y tu oído no se oigan. Aunque dentro de mí supe que algo así, algo que solo pude soñar acabaría sucediéndome, no pensé en cuándo ni en cómo. No lo contemplaba. No estaba en mis planes. No estaba en tus planes, y sucedió. 


Deja el equipaje en la ribera para verme como quiero que me veas
Lánzate al agua, otra vez: aquí espero yo

Solo nos queda respirar. Dejar de controlar. Dejar fluir y sentir. Escuchar.

Lo único que puedo prometerTE a estas alturas de la película es que venceré mi miedo. 

Lo único que puedo prometerME a estas alturas de la película es que este año, las estrellas caerán para mí.

El resto... 

Deja el equipaje en la ribera, no te sirve cuando cruzas la frontera
Todo está en regla esta vez... No hay error
Deja el equipaje en la ribera para verte como quieres que te vea
Deja el equipaje en la ribera y quémalo

6 de agosto de 2021

Manual de circulación (5)

Brilla el metal, todo listo, preparados para despegar
Fueron días de preocupaciones y horas perdidas luchando contra la ansiedad
Y sentado a los mandos de mi cápsula interestelar
Puro nervio, taquicardia y mala onda: el sudor empaña mi visor de cristal
Lo podría seguir retorciendo todo lo que me diese la gana, pero al final lo único que iba a conseguir es seguir evitando una respuesta que, honestamente, estaba entre ansioso por escuchar y temoroso por no recibir. Pero no hacía falta. Todas las señales apuntaban a que la paleta de colores oscilaba entre blanco y negro, y no entre gris oscuro y vanta black. Muy fuera de mi zona de confort. Muy de aquí y de ahora. 

Muy de cogerme y darme un bofetón para un lado, que me obligara a mirarme en 2019 y en 2020, y uno para el otro lado, que me obligara a mirarme ahora.
Me pareció notar algún crujido
Control me dice que puedo estar tranquilo
"Es normal que se escuchen tantos ruidos"
... despedidme de los míos
Todo era cuestión de levantar el pie del acelerador, poner punto muerto, dejarse mecer por el leve rumor del ralentí y, suavamente, rendirse. Finalizar una lucha interna que no tenía ningún sentido, porque no era más que una pataleta en el suelo del supermercado mientras los demás clientes observaban atónicos.

No había daño posible. Solo una experiencia indeterminada, y desconocida hasta la fecha.

Y si lo había, aunque acabara estrellado contra una farola, la ruta habría merecido la pena simplemente y únicamente por el hecho de haber roto los siete sellos del averno autoimpuestos y reforzados. Y si tenía que irse, la lección estaba aprendida. 
La situación no mejora cuando escucho a mi otra mitad
A mi derecha Dimitri moviendo la boca en su idioma: no le entiendo nada al hablar
Salimos disparados, inminente fatalidad
Esta nave, una funeraria volante es ahora mi supuesto "dulce hogar"
Pero algo en mi interior, que surgía cuando dejaban de gritar las voces, me indicaba que no tenía intención de irse por ahora... y también me lo había dejado claro y aunque con una semana de retraso esas palabras resonaban en mi mente como un mantra. 
Un claro mantra.
Y cuando pienso que todo está perdido
Miro por la escotilla al infinito
El universo hablándome al oído
Tú disfruta del camino
Para alguien que sabía leer a la gente de manera tan clara, era una incógnita, una X en una ecuación que no sabía despejar porque hacía mucho que las ecuaciones las escribía yo mismo, y esta la habían escrito para mí. Y como buena operación matemática, primero entró el pánico, luego entró el miedo, y luego una sensación, como un tsunami, diciendo "espérate, que esto me lo sé".
Cojo los mandos y cambio de rumbo,
y salgo de la órbita oscura y espanto los malos augurios y el vaso ya está medio lleno
Y vuelo alto al hiper espacio
Planetas de mares helados... Veranos de soles blancos... He visto a Bowie flotando
Porque «no he llegado hasta aquí como para tolerar esto» también se puede convertir en «he llegado hasta aquí para disfrutar esto». Una sonrisa con los ojos, y un gesto tímido, y una sonrisa sardónica. Porque nunca tuvo tanto efecto una simple caricia en la mano o la necesidad de contacto físico sin que cualquier inseguridad mía enturbie la sensación. Porque unos ojos iluminados hablan más que toda la RAE. Porque una mirada sostenida y un gesto serio a veces no significan malas noticias, sino muy buenas. 

La vida también son pequeños gestos que son grandes triunfos, y yo sé que sé verlos, si empiezo a verme primero. Porque lo mejor que puedo hacer es, simplemente, "estar ahí" (sic). 
Flotando nada puede tocarnos
Inquebrantables piedras preciosas en el espacio
Y aunque el peligro siga asechando
Nos concentramos en la belleza de los contrarios  


23 de julio de 2021

Héroes por accidente

Esta será la única entrada dedicada al COVID... es posible que se actualice en algún momento, pero creo que dar más vueltas sobre lo mismo es contraproducente. Por favor, negacionistas abstenerse.

18 meses han pasado desde la última vez que decidí vomitar pensamientos, palabras, obras y omisiones... 18 meses que parecen 18 vidas. 18 años. La mayoría de edad y la madurez.

Y el miedo que atenazó cada átomo de mi cuerpo como una sinfonía que iba in crescendo.

Y las risas con las mascarillas en los aeropuertos porque «no era para tanto». Cuando de pronto se convirtió en para tanto. Y tanto.

Y las horas muertas mirando por la ventana mientras pasaba ambulancia tras ambulancia. Los "estás bien". No, no lo estoy, no lo voy a estar nunca más. Vayamos asumiendo que esto ha roto la inocencia que podía quedarme y ya nada será igual.

Porque la noche es muy larga para andar perdido. Me sobra flow para estar conmigo.
Cae la lluvia fuera de este oscuro cajón, y las sirenas ya ni las distingo.
Mis pesadillas se han aburrido. No sé si es sábado o si es domingo.
La vida es corta pero eso ya me da igual porque en un rato caigo en el abismo.

Y el olor de la lejía en la residencia. Y las miradas de pánico por encima de las mascarillas, por detrás de los EPIs. Desayunos, comidas, alguna que otra cena. Y los residentes animándote a ti mientras eras tú quien tenías que animarles a ellos, a ellas. La complicidad de una mirada. Un 'gracias' muy sentido. Un escondite para sentarte a llorar cinco minutos ocupado por alguien que lo ha encontrado antes y se está desahogando.

Y las horas vivas corriendo por los pasillos. Y el optimismo impostado. Y el orgullo de no haber dudado ni un solo segundo de cual era mi lugar y dónde tenía que estar, le pesara a quien le pesara.

Y las horas, y los meses, y los días. El cabreo. 

Una ola (eeeh!).

Una ola (eeeeh!).

Un tsunami (eh! eh! eeeeeh!).

...

Otra ola (... eeeeeeenserio?).

...

¿No vamos a aprender nunca?

De repente una luz alumbra el pestillo
Alguien me llama desde el otro sitio.
Quieren sacarme de este asqueroso lugar,
cuando lo di todo por perdido....
 

Video clip featuring me :P