31 de diciembre de 2018

2019


Estoy hablando de pisar fuerte. No, no es Sergio Dalma a quien me estoy refiriendo. Aún no he perdido -del todo- el gusto musical tan "ecléctico" que me caracteriza.

Estoy hablando de entrar en 2019 con botas nuevas (fuera lo viejo, fuera, fuera, FUERAAAA). Estoy hablando de mirar para dentro y conectar conmigo mismo, olvidar las valoraciones ajenas, olvidar los sentimientos ajenos, olvidar las opiniones ajenas. Estoy hablando de mirarme fijamente a los ojos de nuevo, como llevo haciendo estos últimos meses, y echarme una bronca razonable, un empujón cauteloso, un movimiento de hocico sexy en plan gato tontorrón.

Estoy hablando de pisar fuerte y marcar mi paso, estirar la espalda, echar atrás los hombros, sacar pecho, mirar mucho, respirar profundo y hacer la ovación y vuelta al ruedo. Estoy hablando de organización, sentimiento, caos y autocuidado, todo mezclado y puesto a fuego lento con un poquito de pimienta.

Estoy hablando de resolver, restaurar, recuperar, reiniciar y resetear. De formatear el disco duro, formatear el corazón, y quedarme solo con las experiencias y los aprendizajes realizados: estoy hablando de darte, por fín, el billete de solo ida que te mereces desde hace muchísimo tiempo y que por alguna razón aún conservo, por las cosas que pudieron ser y nunca más serán.

Estoy hablando de noches de luna, de lunas de noche, de risas, de llantos, de lágrimas, de bailes. Posiblemente, de todo mezclado y tamizado para obtener una masa finita sobre la que construir un pastel de la hostia.

Estoy hablando de Óscar, de Luismi, de Alfonso y de Jonás: estoy hablando de todos aquellos que se quedaron en el camino porque quise ver en ellos la gente que YO no podía ser, estoy hablando de todos los que aplasté porque no vivieron en base a MIS expectativas. Estoy hablando de los que me aplastaron, me pisaron, me arrastraron, saltaron por encima de mí, me reventaron las costillas y me dijeron "esto te lo hago por borracha" y yo contesté "Eso sí que no, Paco, que lo que yo tengo es de las cervicales".

Estoy hablando de mí, estoy hablando de cosas de ayer. Y a quien no le guste mi ayer, no le puede gustar mi hoy; y quien no respeta mi hoy, no me respeta, y yo de respeto -afortunada y desgraciadamente, a la vez - sé mucho, he aprendido mucho y me han obligado a experimentar mucho. Falta de, esto es.

Estoy hablando de seguir adelante.

Si me quieres acompañar, bienvenide seas.

Si no quieres venir conmigo porque te incomoda cualquiera de las cosas de las que estoy hablando, ha sido un placer, pero ciao.

Adiós, 2018.

Hola, 2019.

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