19 de agosto de 2021

On the road (2)

 Diría que es la incertidumbre de la distancia, pero realmente es la incertidumbre de la vida. Lo que me está comiendo por dentro es lo que todo el mundo entiende como sano y normal; lo que yo mismo entiendo como sano y normal cuando no estoy absolutamente poseído por el miedo a volver a un agujero negro de vacío emocional y existencia autómata.

Yo no quiero controlarlo todo, y a la vez entiendo que es el único modo de poder tener algo de control sobre lo que siento, pienso o vivo. Es una ilusión ficticia de poder sobre las circunstancias, que a la vez me producen desazón por parecerme a los demás que intentaron controlar y apagar mi luz.

A veces el mundo me atrapa
Siento como todo se derrumba delante de mí
Y no puedo hacer nada y delante de mí
Y no puedo hacer nada...

Como en mi sueño, la misma corriente que me levanta y me agita juguetona entre olas cristalinas es la corriente que me empuja y me aleja de todo lo conocido. Me ahoga. Me lleva al fondo. Y aunque el sol brilla fuerte por encima de mí y sé que no hay nada que temer, una corriente interna, un mar en calma que no está calmado a la vez me produce un pavor inmenso.

Y grito. Y me busco. Y te busco. Y me busco. Y solo hay silencio.

Como en mi sueño, las calles vacías y llenas de lluvia por las que camino con dificultad, entre edificios vacíos, lejos de todo, lejos de mí, lejos de ti, con la incertidumbre de estar a salvo, con la incertidumbre de que estés a salvo, hasta una estación de metro en un lugar donde no tiene que estar, con una valla que no puedo saltar, con un torno que no puedo salvar. Y lo salvo. Y llego a ti. Y tú estás. Y no estás solo. Y no estás, sólo.

Solamente parar a tomar un poco de
Aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire... Aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire

La distancia siempre ha sido un gran inconveniente para todo, y parece que el más profundo de mis miedos, la distancia y el tiempo, las ganas de pensar, la pausa en el sueño, pudieran estar cumpliendo su maldita profecía. No tengo claro todavía cual era el juego y una parte de mí, la peor de todas, me susurra que pudiera haberse terminado. A la vez que me susurra que no le haga caso. Y yo no sé a qué parte tengo que hacer caso, porque mi instinto se camufla en sombra, y mi sombra se camufla en presagio. 

A veces el mundo me atrapa
Siento como todo se derrumba delante de mí
Y no puedo hacer nada y delante de mí
Y no puedo hacer nada...

Lo único que tenemos a nuestro favor y en contra es el tiempo. Tiempo que quiero que pase y tiempo que no quiero que transcurra. Tiempo contigo y tiempo sin ti.

Mientras arreglo espaldas, huesos, corazones ajenos, siento que el mío se desboca y queda fuera de control. 

Y acabar esta canción es el principio del camino, ahora todo lo que queda es
Pararse a tomar un poco de aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire... Aire... Aire, aire... Aire, aire... Aire



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