Hay cosas a las que no estoy dispuesto a renunciar, por mucho que pudieran torcerse las líneas que conforman lo que algunos llaman 'Destino'.
Recuerdo el viento bailando con tu pelo y los dos mirándonos; buscándonos.Desenredando los vértices; cambiar la unidad de infinitos a centímetros.
Hay sensaciones de seguridad, confort y confianza; hay guiños cómplices, hay risas camufladas y amortiguadas, hay conversaciones sobre el todo y sobre la nada, hay miradas, caricias y roces, a los que no estoy dispuesto a renunciar.
Recuerdo el hielo fundiéndose; recuerdo la sed.Y de todos los colores me quedarécon el azul que roza tu piel y al caer la tardenos viene a susurrar que no somos inmortalesy que huir es permanecer en la memoria del aire.
Me da igual dónde y cuándo me lleve el camino. Si hay que hacer veintisiete paradas para repostar, si hay que cambiar todas las ruedas del coche o si hay que detenerse un minuto, una hora, un día, una semana... Voy a seguir este camino porque me merezco seguir el camino que quiera seguir, sin dar explicaciones, sin ajustarme a los ritmos de nadie, y sin soportar las opiniones que nadie ha pedido.
Rescátame entre la corriente de gente
y sálvame de una vida inofensiva;
rodeados de almas vacías,
de cuerpos llenos de almas vacías.
Voy a seguir las indicaciones que me de mi corazón, que es el mejor y el único GPS que deberíamos seguir todos. Y no estoy hablando de romanticismo, de películas de domingo por la tarde de Antena 3.
Estoy hablando de un latido constante, sonoro y que se extiende desde el centro de tu pecho hasta los extremos de tu cuerpo, estoy hablando de una sensación de calor que arrasa con el hielo.
Estoy hablando de puertas cerradas hace muchos años que se vuelven a abrir, estoy hablando de escoberos llenos hasta la bandera de mierda que mágicamente, como por intervención de Mary Poppins, se empiezan a limpiar y vas viendo cómo, a fin de cuentas, no era tan difícil, y a la vez no era tan difícil.
Estoy pensando en que no quiero renunciar a sentir, no quiero sentir que renuncio y no quiero estar al margen de la vida, de mi vida, de todo lo que podría perderme desde mi cueva.
Y con tu risa meciéndome, échame a dormirEstoy pensando que no quiero relojes, que no quiero ritmos, que no quiero juegos, que no quiero trucos. Que quiero ser único, auténtico, veraz y real.
que soñando es más fácil verlas feliz.
El tedio siempre acechándonos pintando de gris los colores,
pero te juro que salvaré el azul que roza tu piel que al caer la tarde
nos viene a susurrar que no somos inmortales
y que huir es permanecer en la memoria del aire.
Cuando crezca alrededor la flor de silencio, es la señal que nos guía.Estoy pensando que, de nuevo, estoy vivo.
Para hacer poesía con los días, para hacer poesía con los días...
Rescátame entre la corriente de gente
y sálvame de una vida inofensiva,
rodeados de almas vacías; de cuerpos llenos de almas vacías.
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