19 de febrero de 2020

Lo que merezco

No es lo mismo ser que estar; no es lo mismo estar que quedarse, ¡qué va!
Tampoco quedarse es igual que parar... no es lo mismo
Será que ni somos, ni estamos ni nos pensamos quedar
Pero es distinto conformarse o pelear, no es lo mismo, es distinto
Un café en la cama en un domingo lánguido y pausado.
Un abrazo silencioso cuando hace falta, del tiempo justo, en el momento justo.
Un beso tierno que se vuelve apasionado.
Tu tiempo, mi tiempo, nuestro tiempo con atención y sin distracciones.
Un chiste bruto, una mirada cómplice, un estar de acuerdo o debatir hasta cansarnos.
Una sensación de pertenecer, de estar en el lugar correcto.
Que sepas que hay gente que trata de confundirnos
Pero tenemos corazón que no es igual
Lo sentimos, es distinto 
Una cena distendida, un paseo posterior.
Una honestidad y sinceridad de la buena, de la que no duele.
Un dormirme en tus brazos, un dormirte en mi pecho. Un dormir seguro y tranquilo.
Un despertar dulce, un amanecer brillante, una lluvia en el tejado.
Una confianza plena, una sensación de libertad exhilarante.
Todo lo que perdí y pensé que jamás podría recuperar.
Un croissant con chocolate.
Puerta y aire que me asfixio, que no se trata del lado que quieras estar
Que estar de un lado o echarte a un lado, verás, no sé cómo decirte, no es lo mismo
Vivir es lo más peligroso que tiene la vida
Que digan por televisión que hay suelto un corazón
Que no es igual que es peligroso, que es distinto...
Un gesto, una llamada, un mensaje, una sonrisa, un "pienso en ti".
Una mirada que te hace sentir deseado, apreciado, cuidado, querido y agradecido.
Un polvo lento, que descubre los cuerpos sin dudas ni sospechas.
Un alegrarse por las victorias, conmiserarse por los fracasos. Un aprender juntos.
Un sumar sin perderse en la operación. Un "sin ti ya soy todo, contigo soy aún más".
Un libro, una canción, una melodía simple que te trae una sonrisa a la cara.
Un polvo liberando los demonios, dragones, lobos y monstruos que llevamos dentro
Un patronus que borre todo el miedo.

Vale, que a lo mejor me lo merezco
Bueno, pero mi voz no te la vendo
Puerta, y lo que opinen de nosotros...
Léeme los labios, yo no estoy en venta
No puedo, no quiero, no voy a aceptar menos que todo lo anterior.
No puedo, no quiero, no voy a querer vivir de nuevo todo lo que antes me hizo año.
No puedo, no quiero, no voy a querer simplemente existir, estar, discurrir.
No puedo, no quiero, no voy a querer más que fluir con la certeza que este río no me está llevando a ninguna catarata, y que si me lleva a la catarata porque las cosas, al final, se acaban, esta catarata no volverá a hundirme.
No me merezco menos.

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